Theme
sé de ese arraigo
"Me quedo con las palabras en la boca, porque no había nadie para escucharlas."

en la distancia

Sólo porque en la distancia te sientes cómodo

te dejo colgado en ella

en un hilo rojo envenenado

donde las caricias no existen

y es sólo mordidas y moretones

no eres suave ni tierno

cruel y tosco

sin vergüenza te haces de mi cuerpo un festín

“tasty on the inside”

obediente, la estúpida

when you have everything you wanted from me

(maybe you had it already)

what you gonna do?

dejarme en el olvido incierto de unos trazos sin acabar?

te sentirás culpable al irte a acostar?

de saber que mi corazón pisoteado y expuesto en una caja de vidrio frente a todos los demás

o sonreirás entre las sombras de tus sábanas impregnadas de mí, de las heridas que dejaste en este pecho abierto

y veo tus ojos llenos de avaricia, escudándose en una incertidumbre falsa y banal de sentirte inseguro a mi lado, porque no es que no sea lo suficientemente buena para tí, sino que todo lo contrario. no soy un trofeo del cual sentirse orgulloso, no soy un florerito de diseño para dejarlo en la mesa de centro de tu sala de estar. y eso te disgusta. pero sabes que de aquí y aquí y aquí, valgo la pena y por eso no te quieres desprender de mí, porque sabes que la hiciste conmigo, me conquistaste, me ganaste, me dejaste rellena y me expusiste: asquerosa, sudorosa y sonrosada, engalanada en negros y hierba, bajándome de a poco por el abismo, ofreciéndome una mano falsa para sentirme menos sola durante la caída.

Y para escudarme digo que sólo porque yo quise pasó todo esto. Pero es mentira, todo fue tu juego.

Cruel y despiadado fuiste, desde mi sacro arrancaste mi corazón.

Suspiro

Porque siempre es allí donde el abandono se hace presente

entre las sábanas tibias y las sonrisas temerosas

en tus manos que se escapan de las mías

y tus ojos en los míos

No te diré que vengas a mí porque no lo quiero. No quiero tus sobras. Quiero tu risa y tu libertad.

Si tengo que esperar, esperaré. Siempre que tu esperanza me mantenga despierta.

Una historia de lujuria, ternura (y, quizá amor)

Ya. Primero que todo, quizás ni siquiera debería escribir esto ya que sería romper un trato hablado con el personaje en cuestión, pero realmente necesito desahogarme porque nadie me va a aguantar tanta mamonería y traición como la que se cuenta aquí.

Viernes. El primer día de furia de este año nuevo. La administración del edificio confabulando contra mi madre que los dejaba en evidencia en su mal actuar, aprovechándose de errores mínimos cometidos en la fiesta de mi cumpleaños recién pasados y el gran escándalo debido a la alcohólica de mi hermana. Nerviosa y enojada, me llené de azúcar y apuro por salir a despejarme, me junté con mis más amigos. Tres personas más agregados, mojitos en el Cassot, bar recurrente para nosotros a estas alturas, risas y distendimiento. Nos fuimos los cuatro a Máscara, mi disco favorita, allí nos encontramos con otro cercano más. Lo estábamos pasando bien, uno de mis amigos me dijo: “Búscate a alguien poh, Cate, pásalo bien”, “Pero es que no hay nadie guapo, ni siquiera alguien rico… tú no más… (le hice un baile sensual)”. Nos cagamos de la risa. Yo casi olvidaba el mal rato cuando comencé a sentirme un poco sola de nuevo debido a que mis amigos se separaron cada uno en sus andanzas personales.

“¿Cate?”Apareció, él, magnífico en su pálida piel.

Nos abrazamos y conversamos un poco, tímidos en un comienzo. El pasado y el tiempo pesaba entre nosotros. No recordaba su nombre, pero recordaba detalles importantes (como el hecho de que él está “prohibido”), y otros no tanto (como aquella vez, que caminábamos por la calle, yo junto a mi pololo y él a la suya, me pidió prestado mi iPod y comenzó a revisar la música y me dijo: “¿Te gusta Mr. BIG? ¡A mí también!” y me sonrió, yo en ese momento pensé que debía conocerlo más. Nunca más lo ví.)

A veces, el destino es cruel, te pone en frente gente perfecta pero intocable. Pelo oscuro, ojos claros, piel pálida, sonrisa sincera, altura perfecta para mí, gustos musicales parecidos, toca piano y guitarra… lo básico de un hombre perfecto según mis estándares. Aparte, claro está, que está interesado en mí.

Volvamos al Máscara.

Bailábamos, más bien, nos movíamos al ritmo de la música mientras nos hablábamos fuertemente al oído. Cabe destacar que estaba bastante sobria para ser un viernes en el Máscara a las 3.30 a.m., después de un pre en el Cassot. Bastante sobria. Él no tanto, pero lo suficientemente sobrio como para conversar bien y sin problemas. “Te miro y veo a ‘(su polola en ese entonces)’, ¿Tú te acordai de ‘(mi pololo y su amigo en ese entonces)’?” Le contesté la verdad, que no lo recordaba todo, muy pocas cosas, le confesé que no recordaba su nombre… me sonrió y me lo dijo al oído. Nos alejamos y sonreímos, y seguimos conversando un poco más relajados, me contó que con “mi pololo de ese entonces”, no se veían hace mucho tiempo, que habían perdido contacto. Seguimos conversando, ya ni recuerdo qué, pero cada vez nuestras caras y cuerpos se acercaban, hasta que nos besamos, y ya no paramos más. Me dijo “¿Qué vai a hacer ahora? ¿Con quién te vai?” Le señalé a mis amigos, que se comían igual que nosotros. “¿Vamos?” y me agarró de la mano. Nos besamos un poco más. “Vamos”, le respondí. Mis amigos ya no estaban. Salimos de la sala de baile, en el guardarropía estaban los chicos, me pasaron mis cosas y salimos todos juntos.

En la micro de vuelta, abrazados, riéndonos, besándonos. En un momento paré y le pregunté si estaba bien con todo esto, ya que éramos prohibidos entre nosotros por una cuestión moral y social. “Si tú estás bien con esto, yo estoy bien con esto. Osea, hay que quedarse callados… ¿Prometes no decir nada?”. “Obvio, que no… Para qué… Sería puro hacer problemas para nada”, le dije. Me sonrió y continuamos besándonos. Fuimos hasta su casa, conversando, riéndonos. Llegamos a su pieza, y él fue al baño. Me quedé mirando su pieza: todo ordenado, ordenadamente desordenado, con su teclado y su guitarra, posters de grupos metal, fotos enmarcadas. Sonreí. Él entró a la pieza y por centésima vez me preguntó nerviosamente “¿Qué onda?”. Sonriente aún, le dije que nada. Nos besamos mientras nos desvestíamos.

Él fue tierno y suave, muy delicado conmigo. Sentí que pensaba en mí estando allí. Fue extraño, porque hace tiempo que no sentía algo así de un hombre. Por lo general me siento súper usada luego (y durante) de sexo casual, pero esta vez fue distinto. Tiendo a vestirme enseguida después de terminar, pero no quise, preferí echarme a su lado y hacerle cariño, así, desnuda y sin vergüenza, algo rarísimo. No sé qué pasó en ese momento. Y así, desnudos los dos, echados en su cama, seguimos conversando del pasado. Me preguntó por qué no me acordaba de nada. Le dije la verdad: “Estaba mal en ese momento. ‘pololo’ no era bueno conmigo, y yo había terminado recién con mi pololo anterior… tenía la cagáa en la cabeza y no lo estaba pasando bien… por eso yo creo que bloquié muchas cosas de ese tiempo”. Nos besamos de nuevo. Ahí él se levantó y se vistió. Hice lo mismo.

Él terminó de vestirse antes que yo, por lo que sacó su guitarra y comenzó a tocar y a cantarme canciones, yo me puse algo nerviosa porque iba a despertar a su familia. Se acercó y me dijo cantando: “Por el pasado”. “No”, le dije, “mejor por los tiempos que vienen”. Me sonrió y me hizo cantar eso al ritmo que él tocaba, nos reímos. Me senté en la cama para ponerme los zapatos. Me pasó los audífonos de su teclado y comenzó a tocar. Estábamos los dos felices, sonrientes. Todo era extraño, pero lindo.

Nos abrigamos y salimos de su casa, me llevó hasta un estacionamiento de autos y nos subimos a su auto, ya ahí comenzamos a poner murallas de silencio y extraña incomodidad. Fue difícil la despedida, yo esperaba demasiado quizás. Quería que me pidiera volvernos a ver. En cambio me dijo: “Este es nuestro secreto”. Yo lo miré y asentí. Entré a mi casa, y me adentré nuevamente en la maldita tormenta, luego de un hermoso sueño.

Por la cresta.

Te quiero tanto que me duele.

No quiero pensar que me he enamorado de tí.

Pero el corazón es estúpido y errante.

Sobretodo que todo está en contra.

Nunca me atreví a decirte que te amaba, porque sabía que lo hacía, y si te lo decía, sabía que nunca lo ibas a tomar en serio… Me sudan las manos al confesar esto. Me duele el estómago y se me caen lágrimas de los ojos. Sabía, sabía que esto me iba a pasar.

Me siento estúpida. Cómo no puedo controlar nada de lo que me pasa.

nunca dejarás de correr de mis besos

algún día, ganaré mucha plata

y tendré una casa muy grande

con muchas cosas
pero estará vacía
vacía de adentro
y me sentaré al medio de la casa
y me sentiré vacía
porque no tendré nada
teniendo mucho
buscaré entre la ropa sucia del suelo
y la despensa llena de comida vencida
entre el pasto y la maleza crecida del patio
las lágrimas que lloraste mientras te ibas
ya deja de joder
me puedes decir qué te pasa?
nada
sólo quería escribir
ok

y quería que tú lo leyeras primero que todos
ok

no te molesta si uso tus palabras, cierto?

cuáles? … no

gracias
a veces quisiera que tu indiferencia no me doliese tanto como me duele ahora.

Otro sueño.

fuckableyouth:

Anoche soñé que estaba muy ebria, como que mi cuerpo estaba super alcoholizado, pero mi cabeza no. Y no podía caminar, me pegaba con todo, y necesitaba ir a vomitar al baño, y no podía caminar, era demasiado real y demasiado frustrante. Llegaba al baño y mi hermana se reía de mí, mientras vomitaba hasta el alma sin control, y lloraba, trataba de explicarle que no estaba ebria, pero no podía controlarme. Desperté llorando de desesperación. Me dio miedo volver a quedarme dormida.

(Fuente: aletereo)

Soy

Soy las heridas que tengo

El suelo que piso

Y me sobrepongo en esquinas que me revelan en sombras

En caminos que se ríen a mis espaldas

y juegos de juergas pasadas ya olvidadas

porque soy la vergüenza que cargo

los lentes que ocultan mi rostro

la chasquilla que opaca mi mirada

el negro que cubre mi cuerpo

y me subestimo sola

y me sobreestimo sola

y me quedo sola

bailando sola

sola entre la niebla y la lluvia

y el mar que no me deja dormir

y la hierba que no me deja pensar

he vuelto

más limpia que nunca

resplandeciente piel blanca

herida

pero no horadada

puesto he perdido la tuerca en mi oreja

El vástago

Se parecen en los ojos.

Lo miro y me pierdo.

Voy hacia atrás

A un reencuentro temeroso

Cuando el brote germinaba y era silente

y yo no sabía que estaba.

y tú sabías que yo estaba

Y el torbellino se acercaba.

Y respirábamos en el cuello del otro.

Tú, sapiente y tronchado.

Yo, miedosa y abrumada.

Veo sus ojos y todo vuelve.

Y Y Y Y Y

Siempre volveré a tí.

El sueño de tres horas.

Luego de haber pasado unas 36 horas sin dormir, dormir 5 horas, luego despertar nuevamente, para trabajar unas 10 horas más. Mientras trabajaba, mis ojos se cerraban del sueño, hasta que me rendí y me puse a dormir. 

El sueño fue el siguiente:

Estaba en mi primera casa, la que quedaba en Av. España de Punta Arenas, junto a mis compañeras de curso: la Antonia y la Nicole, trabajando para las entregas finales (las que me han mantenido con este ritmo enfermo de trabajar). Como chinas trabajando en mi pieza, que estaba en el segundo piso. Mientras trabajábamos, siento a mis papás que conversaban… alguien me vendría a ver y decirme algo importante. Me histericé, pero tenía que seguir trabajando.

Tocan el timbre: (F) un amor de verano, familia de mi familia, llega con toda la familia a mi casa. Él lideraba el grupo. Mis papás los hacen pasar, y los llevan a la pieza del fondo, en el primer piso. Seguimos trabajando con las chicas, mientras escuchábamos el bullicio del primer piso. Siento que me llaman. Las chicas me animan y me dicen que vaya. Me encuentro con (F) bajando la escalera. Me pasa un papel doblado y se va devuelta a la pieza del fondo. Yo aún no entendía qué pasaba. Mi papá aparece, toma el papel y lo lee, yo se lo trato de quitar. Termina de leerlo y me lo pasa y me dice: “Esto no es inocente…”. Me quedo en la escalera, con el papel contra  mi pecho, sin leerlo. Llamo al (F), él viene, lo abrazo. Nos vamos al comedor y nos tiramos en el suelo. Nos quedamos mirando y nos abrazamos de nuevo, ahí acostados en el suelo. Yo me alejo y le digo: “No lo he leído, pero no quiero que esto cambie las cosas entre nosotros”. Lo miro por primera vez a la cara. Estaba muy flaco, podía ver y sentir sus huesos. Se puso a llorar, me decía que le había costado darse cuenta de que me necesitaba, de que se había enamorado de mí y ya no podía dejarlo pasar. Quedé helada. Se notaba que sufría. Él (en la vida real) me dejó plantada dos veces, luego de una cita hermosa en la que no pasó nada… algo que se repite mucho en mi vida. Por eso me chocó tanto su confesión… además de que ya no me gusta, como que por defensa propia me obligué a odiarlo, obviamente, no lo conseguí, pero al menos logré que me dejase de gustar. 

“A ver, leamos la carta, y veamos que pasa…”, le digo y abro el papel. Su letra era hermosa. Decía: “Puede que esto llegue a nada, pero necesito que me respondas estas cosas…”. La primera pregunta decía: “Qué quieres de mí?”… Levanto la vista y lo miro nuevamente, y me acerco a él, para abrazarlo de nuevo… siento que mi celular vibra… mi mamá me llama diciéndome: “Cata, levántate, ya son las 9”.

Abro mis ojos… y nada era real.

Update

Ok. Este post es un breve resumen / desahogo que hago a pedido. (Peruano, te quiero y te adoro y te echo mil de menos. Por eso te hice un dibujo que está al final del post <3).

Como habrán notado, me gustaba este niño, “R”. Fue un largo proceso, en donde él me vio y se empezó a acercar a mí. Yo soy muy reacia a entablar relaciones de la nada, ya que he tenido muy malas experiencias… pero dejé que se acercara. Nos comenzamos a conocer y tuvimos muy buena química. El resto, se lo saben… me empezó a gustar… nos joteábamos caleta, pero nada de nada por varios meses, debido a nuestros diferidos horarios y rutinas. Y muchos intentos fallidos de juntarnos. Muchos. 

Hasta que un día, por un problema que tuve con algo de la U, le pregunté si él sabía cómo hacerlo y me invitó a su casa. Me pasó a buscar en auto, ya que estaba lloviendo mucho. Yo estaba full nerviosa, onda, demasiado… pero de a poco nos fuimos relajando. Ya en su casa, conversábamos relajadamente… nos instalamos en el living y me ayudó con mi problema, luego nos pusimos a conversar, escuchar música… era tarde y seguía lloviendo. Me dice que me quiere mostrar unos libros que estaban en su pieza. Obviamente, lo seguí… Después de conversaciones muy privadas y abiertas, nos fuimos acercando y… terminamos tirando. Fue lindo y todo. Muy amor. Yo estaba feliz, porque a pesar de que no soy mucho de entregarme al toque (lo he hecho, pero no me siento cómoda haciéndolo) con él lo hice porque de verdad me gustaba, porque le compré su parada, sus conversaciones y su joteo de meses. Le compré todo, caí redonda en él. A la mañana siguiente, yo me paseaba desnuda en su pieza, sonriente , feliz y tranquila. Bajamos juntos el cerro, y nos despedimos con besos tiernos en los labios.

Llegué sonrosada y sonriente a clases. Se me notaba a la legua el amors. Me molestaron caleta en la escuela. Fue un dulce martirio. Pero no supe nada de él en el día. Nada. En la noche le envié un mensaje vacío, que él respondió en seguida, le seguí la conversación, pero no contestó más. Raro. Dos días después, le dije que nos juntáramos, y me dijo que estaba en Santiago, pero más tarde, me entero que estaba en el estadio en Valpo. Raro. Tres días después, le hablo por chat, me dice que su madre estaba mal en el hospital. Me preocupé mucho y traté de ayudarlo como podía. Le pregunté más tarde cómo iba. No me contesta. Raro.

De ese día, no supe más de él. Desaparecí de las redes sociales, pensando que me buscaría. Pero nada. Nuevamente, mi corazón había sido expuesto, tomado, desvencijado y roto. El maldito de verdad me gustaba, me la había vendido demasiado bien y yo se la compré completa, tanto así que me dejé llevar por todo sin hacer caso a las señales de alarma que habían en mi cabeza, que no fueron pocas. Lo peor de todo es que el loco ni siquiera debería sentirse tan empoderado de hacer y deshacer conmigo, si ni siquiera es que sea tan mino. (Si sé que suena a muy excusa de mina despechada, pero es verdad…)

Tengo una tendencia terrible a fijarme en los peores hombres. Y siempre digo que los que son peores son los que son más guapos, por eso tiendo a irme por hombres no tan agraciados. Uno que otro, es guapo, pero siempre termina rechazándome ya sea porque no soy muy guapa, o porque soy muy tostáa. O ambas, en el peor de los casos. Pero, como ya sé que me van a rechazar, no me duele tanto. Pero de este loco, no me lo esperaba. Los que lo cachaban me decían que se veía bien para mí, que era un caballero, que nos veríamos bien juntos, etc, etc. Pero de eso, nada…

Esta última semana me he encontrado a mí misma diciendo las típicas frases de mina despechá: “Todos los hombres son iguales”, “Por qué a mí, si yo soy tan buena”, “Qué saco con que me guste alguien, si al final igual me van a rechazar”, “Voy a terminar siendo una vieja solterona loca con 40 gatos”, entre otras, además de volver al tema de “R”, una y otra vez. Los tengo a todos chatos.

Así que, conclusión: un recordatorio a mí misma.

Cate: No, no vas a terminar sola y loca con 40 gatos. Sólo uno. Y va a ser del manicomio.

Peruano: un dibujo de tí en el big ben. Lo copié de una foto que te ví en face. Me quedó igualito.

Peruano en el Big Ben

Me desbordo de emociones.