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sé de ese arraigo
Mequedoconlaspalabrasenlaboca, porquenohabíanadieparaescucharlas.

Soñé contigo, y me muero por contártelo.

Soñé que estábamos en tu casa, acostados en tu cama. Estaba feliz porque por fin estaba echada a tu lado. Nos regaloneábamos y nos queríamos. Besos y cariños. Yo quería más. Me acercaba a ti, acechándote. Tú te reías nerviosamente y te corrías hacia atrás mientras balbuceabas tonteras. Llegaba tu hermano y te decía que tenían que salir que su padre iba a llegar. Yo me quedaba acostada pero tú me llamabas para que saliera contigo. En el patio estaba el resto de tu familia y tus perros, y tu papá llegando a casa. Yo te tomaba del brazo y te preguntaba si sabías bailar un baile que no recuerdo ahora. Tú lo hacías perfecto y tu madre y padre te celebraban, yo perdía el ritmo y tus hermanas se reían de mí. Avergonzada, me disculpaba por el ridículo que estaba haciendo y me pegaba a tu brazo.

Ahora, quizás nunca sepas de este sueño. Ni de los siguientes que tenga contigo. Sólo me queda soñar que soñaré con otro, sueños más felices.

I’m sorry

Look at us, far and you without regrets.

I now think about the moments when we had fun. Dance and drink and cry and then go back home to hug in bed, to sleep together. We couldn’t be apart, because without you everything was dull. We drank tea afterwards and talk about every detail of our lifes, trying to make it better. I was always sad when we had to go home. And I know you were sad too. Remember when I told you I really loved you? It was real, I really did. I still do.

And I know i fucked up. I knew it was wrong to mistreat your boyfriend. I knew it was wrong to not to talk to you that day on the street at night.  I knew it was wrong to fuck your brother. I knew it was wrong to make you jealous with my new man. And I’m deeply sorry. Maybe I shouldn’t stopped calling you, to text you, I’d never had to stop looking for you at every moment and place. Just for you to not forget about me. Just for you to forgive me.

oye

besos en los párpados

tu frente

la punta de la nariz

morder tu labio
y abrazarte
respirar tu olor
cerrar los ojos
fundirme en tí
fundarme en tí

Diseñar

1. Meter información a la cabeza

2. Mezclarla de manera congruente

3. Vomitar algo bonito

quiero aguantar la respiración de tu cuello, soltarla en tu espalda. recorrer a besos tus piernas e irme agarrada a tu pelo

buscarte entre los poros de tu cara, recorrer tu abdomen y esconderme en las margaritas de tus mejillas, vivir abrazada a tus pestañas y caminar con tus pies

tocarme con tus manos y sentirme en tu aliento, recordarme en tu besos, afianzarme en tus brazos

My heart is warm, but my body is cold

Insensitive to my own presence, I slide throw this cold, cold winter. I glide throw, I pass throw, I survive throw.

I smell, my throat is sore, starving myself to redemption. To hit bottom and run away from myself.

Sometimes I hear whispers from a vanishing future. Tomorrow’s moving. Growing apart. Blooming without me.

veintid-tr-dos

No quiero que las bendiciones malditas del pasado me opaquen el camino. Y a la vez, me encandilo con las promesas del futuro que ni siquiera aún son tangibles ni alcanzables, sólo sueños y promesas de mi yo esperanzado.

El plumón

Empacando mis pertenencias de la pieza que me albergó durante este último tiempo, desde mis últimos años de colegio y algunos de la universidad. Mi madre toma el cubrecamas de plumas y lo dobla para meterlo en una bolsa plástica enorme.

"Mamá, qué haces. Deja eso ahí"

"Pero… Llévatelo. ¡¿Con qué te vas a tapar!?"

"No sé, cualquier cosa…"

Miré el plumón. Los tés y cafés con leche derramados. La tinta china. Las lágrimas. Los primeros encuentros con pololos. Insomnios. Borracheras. La regla. Las sangre de narices. Los secretos. El terremoto. Los regaloneos con el gato. La desesperanza. Las alegrías. Los sueños. Las pesadillas. El miedo.

"… no me quiero llevar la vergüenza de la adolescencia conmigo.’

(Fuente: sedeesearraigo)

en la distancia

Sólo porque en la distancia te sientes cómodo

te dejo colgado en ella

en un hilo rojo envenenado

donde las caricias no existen

y es sólo mordidas y moretones

no eres suave ni tierno

cruel y tosco

sin vergüenza te haces de mi cuerpo un festín

"tasty on the inside"

obediente, la estúpida

when you have everything you wanted from me

(maybe you had it already)

what you gonna do?

dejarme en el olvido incierto de unos trazos sin acabar?

te sentirás culpable al irte a acostar?

de saber que mi corazón pisoteado y expuesto en una caja de vidrio frente a todos los demás

o sonreirás entre las sombras de tus sábanas impregnadas de mí, de las heridas que dejaste en este pecho abierto

y veo tus ojos llenos de avaricia, escudándose en una incertidumbre falsa y banal de sentirte inseguro a mi lado, porque no es que no sea lo suficientemente buena para tí, sino que todo lo contrario. no soy un trofeo del cual sentirse orgulloso, no soy un florerito de diseño para dejarlo en la mesa de centro de tu sala de estar. y eso te disgusta. pero sabes que de aquí y aquí y aquí, valgo la pena y por eso no te quieres desprender de mí, porque sabes que la hiciste conmigo, me conquistaste, me ganaste, me dejaste rellena y me expusiste: asquerosa, sudorosa y sonrosada, engalanada en negros y hierba, bajándome de a poco por el abismo, ofreciéndome una mano falsa para sentirme menos sola durante la caída.

Y para escudarme digo que sólo porque yo quise pasó todo esto. Pero es mentira, todo fue tu juego.

Cruel y despiadado fuiste, desde mi sacro arrancaste mi corazón.

Suspiro

Porque siempre es allí donde el abandono se hace presente

entre las sábanas tibias y las sonrisas temerosas

en tus manos que se escapan de las mías

y tus ojos en los míos

No te diré que vengas a mí porque no lo quiero. No quiero tus sobras. Quiero tu risa y tu libertad.

Si tengo que esperar, esperaré. Siempre que tu esperanza me mantenga despierta.

Una historia de lujuria, ternura (y, quizá amor)

Ya. Primero que todo, quizás ni siquiera debería escribir esto ya que sería romper un trato hablado con el personaje en cuestión, pero realmente necesito desahogarme porque nadie me va a aguantar tanta mamonería y traición como la que se cuenta aquí.

Viernes. El primer día de furia de este año nuevo. La administración del edificio confabulando contra mi madre que los dejaba en evidencia en su mal actuar, aprovechándose de errores mínimos cometidos en la fiesta de mi cumpleaños recién pasados y el gran escándalo debido a la alcohólica de mi hermana. Nerviosa y enojada, me llené de azúcar y apuro por salir a despejarme, me junté con mis más amigos. Tres personas más agregados, mojitos en el Cassot, bar recurrente para nosotros a estas alturas, risas y distendimiento. Nos fuimos los cuatro a Máscara, mi disco favorita, allí nos encontramos con otro cercano más. Lo estábamos pasando bien, uno de mis amigos me dijo: “Búscate a alguien poh, Cate, pásalo bien”, “Pero es que no hay nadie guapo, ni siquiera alguien rico… tú no más… (le hice un baile sensual)”. Nos cagamos de la risa. Yo casi olvidaba el mal rato cuando comencé a sentirme un poco sola de nuevo debido a que mis amigos se separaron cada uno en sus andanzas personales.

"¿Cate?"Apareció, él, magnífico en su pálida piel.

Nos abrazamos y conversamos un poco, tímidos en un comienzo. El pasado y el tiempo pesaba entre nosotros. No recordaba su nombre, pero recordaba detalles importantes (como el hecho de que él está “prohibido”), y otros no tanto (como aquella vez, que caminábamos por la calle, yo junto a mi pololo y él a la suya, me pidió prestado mi iPod y comenzó a revisar la música y me dijo: “¿Te gusta Mr. BIG? ¡A mí también!” y me sonrió, yo en ese momento pensé que debía conocerlo más. Nunca más lo ví.)

A veces, el destino es cruel, te pone en frente gente perfecta pero intocable. Pelo oscuro, ojos claros, piel pálida, sonrisa sincera, altura perfecta para mí, gustos musicales parecidos, toca piano y guitarra… lo básico de un hombre perfecto según mis estándares. Aparte, claro está, que está interesado en mí.

Volvamos al Máscara.

Bailábamos, más bien, nos movíamos al ritmo de la música mientras nos hablábamos fuertemente al oído. Cabe destacar que estaba bastante sobria para ser un viernes en el Máscara a las 3.30 a.m., después de un pre en el Cassot. Bastante sobria. Él no tanto, pero lo suficientemente sobrio como para conversar bien y sin problemas. “Te miro y veo a ‘(su polola en ese entonces)’, ¿Tú te acordai de ‘(mi pololo y su amigo en ese entonces)’?" Le contesté la verdad, que no lo recordaba todo, muy pocas cosas, le confesé que no recordaba su nombre… me sonrió y me lo dijo al oído. Nos alejamos y sonreímos, y seguimos conversando un poco más relajados, me contó que con "mi pololo de ese entonces", no se veían hace mucho tiempo, que habían perdido contacto. Seguimos conversando, ya ni recuerdo qué, pero cada vez nuestras caras y cuerpos se acercaban, hasta que nos besamos, y ya no paramos más. Me dijo “¿Qué vai a hacer ahora? ¿Con quién te vai?" Le señalé a mis amigos, que se comían igual que nosotros. "¿Vamos?" y me agarró de la mano. Nos besamos un poco más. "Vamos", le respondí. Mis amigos ya no estaban. Salimos de la sala de baile, en el guardarropía estaban los chicos, me pasaron mis cosas y salimos todos juntos.

En la micro de vuelta, abrazados, riéndonos, besándonos. En un momento paré y le pregunté si estaba bien con todo esto, ya que éramos prohibidos entre nosotros por una cuestión moral y social. “Si tú estás bien con esto, yo estoy bien con esto. Osea, hay que quedarse callados… ¿Prometes no decir nada?”. “Obvio, que no… Para qué… Sería puro hacer problemas para nada”, le dije. Me sonrió y continuamos besándonos. Fuimos hasta su casa, conversando, riéndonos. Llegamos a su pieza, y él fue al baño. Me quedé mirando su pieza: todo ordenado, ordenadamente desordenado, con su teclado y su guitarra, posters de grupos metal, fotos enmarcadas. Sonreí. Él entró a la pieza y por centésima vez me preguntó nerviosamente “¿Qué onda?”. Sonriente aún, le dije que nada. Nos besamos mientras nos desvestíamos.

Él fue tierno y suave, muy delicado conmigo. Sentí que pensaba en mí estando allí. Fue extraño, porque hace tiempo que no sentía algo así de un hombre. Por lo general me siento súper usada luego (y durante) de sexo casual, pero esta vez fue distinto. Tiendo a vestirme enseguida después de terminar, pero no quise, preferí echarme a su lado y hacerle cariño, así, desnuda y sin vergüenza, algo rarísimo. No sé qué pasó en ese momento. Y así, desnudos los dos, echados en su cama, seguimos conversando del pasado. Me preguntó por qué no me acordaba de nada. Le dije la verdad: “Estaba mal en ese momento. ‘pololo’ no era bueno conmigo, y yo había terminado recién con mi pololo anterior… tenía la cagáa en la cabeza y no lo estaba pasando bien… por eso yo creo que bloquié muchas cosas de ese tiempo”. Nos besamos de nuevo. Ahí él se levantó y se vistió. Hice lo mismo.

Él terminó de vestirse antes que yo, por lo que sacó su guitarra y comenzó a tocar y a cantarme canciones, yo me puse algo nerviosa porque iba a despertar a su familia. Se acercó y me dijo cantando: “Por el pasado”. “No”, le dije, “mejor por los tiempos que vienen”. Me sonrió y me hizo cantar eso al ritmo que él tocaba, nos reímos. Me senté en la cama para ponerme los zapatos. Me pasó los audífonos de su teclado y comenzó a tocar. Estábamos los dos felices, sonrientes. Todo era extraño, pero lindo.

Nos abrigamos y salimos de su casa, me llevó hasta un estacionamiento de autos y nos subimos a su auto, ya ahí comenzamos a poner murallas de silencio y extraña incomodidad. Fue difícil la despedida, yo esperaba demasiado quizás. Quería que me pidiera volvernos a ver. En cambio me dijo: “Este es nuestro secreto”. Yo lo miré y asentí. Entré a mi casa, y me adentré nuevamente en la maldita tormenta, luego de un hermoso sueño.

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